Death

Hablar de Death es hablar de Chuck Schuldiner, una de las mentes más complejas, creativas y geniales que haya dado el Metal, y no solo en su vertiente más extrema. Como pocos han podido hacerlo, él fue capaz de conjugar la brutalidad, la melodía y la técnica para dar como resultado algo que rompe con todo esquema imaginable, dando lugar a una música capaz de emocionar, hacer sentir y reflexionar.
Chuck ya no esta con nosotros, pero su música pervivirá como un arte temporal que continuará iluminando e inspirando a las futuras generaciones metaleras.
Y eso, bien vale un homenaje,…
Charles “Chuck” Schuldiner, nacido en 1968 en Orlando (Florida), no era más que un quinceañero cuando en 1983 decidió formar su propia banda, Mantas, muy influido por Venom y unos jovencísimos Slayer, así como los grandes grupos de la N.W.O.B.H.M., como Iron Maiden, Holocaust o Saxon.
Al grupo de Chuck, guitarrista y vocalista, se unen dos amigos del barrio: Rick Rozz (guitarra, cuyo nombre real es Frederick DeLillo) y Barney “Kam” Lee (batería). Pese a no tener bajista, juntos pasan de tocar un repertorio basado en versiones, a crear un material propio que se adentraba en la agresividad sonora, dando lugar a un estilo que años más tarde sería Death Metal, caracterizado por la rapidez, la distorsión y crudeza máxima, voces guturales, y una temática verdaderamente escabrosa y violenta.

Mantas graban su primera maqueta auto-producida al año siguiente, 1984, la llamada “Death By Metal”, de cinco temas, con el que pese a obtener un relativo éxito a nivel underground, debido a la falta de medios y la “incomprensión” musical de aquellos tiempos, tanto Rick como Barney abandonan el grupo. Chuck: “La situación local era totalmente desfavorable. Todo el mundo nos miraba por encima del hombro, y todas las bandas de Orlando decían que nosotros solo tocábamos mierda. Éramos muy ruidosos, y sin saberlo estábamos creando el Death Metal, y eso era mucho más de lo que la gente podía comprender”.

Entonces Chuck, pese a estar solo, cambia el nombre de Mantas a Death, un nombre que hoy en día puede parecer demasiado poco original, pero lo cierto es que en aquellos días resultaba misterioso, repulsivo e impactante.

Pese a tener la intención de dejar Florida y marcharse a California, Chuck, que ni si quiera tenía dieciocho años, decidió quedarse, y reconciliarse de nuevo con sus compañeros Rick Rozz y Barney Lee, poniendo en marcha la maquinaria de Death.
Su música, que cada vez va ganando más brutalidad y rapidez, queda registrada en una nueva maqueta llamada “Reign Of Terror”, para muchos considerada una pieza de culto, y uno de los primeros y más evidentes ejemplos de lo que se llamaría Death Metal. Como anécdota, esta demo que costó 80 dólares, fue grabada en apenas cinco horas en el almacén de una tienda donde guardaban todo su equipo musical.

“Reign Of Terror” obtiene un gran éxito (underground, eso sí), por lo que en marzo de 1985, coincidiendo con el cumpleaños de Chuck, graban una tercera maqueta, “Infernal Death”.
Casi inmediatamente después de registrar esta nueva grabación, Rozz abandonan la banda, siendo sustituido por Scott Carlson e incorporándose el bajista Matt Olivo.
Esta huída desanima bastante a Schuldiner, por lo que disuelve el grupo, y se marcha a San Francisco para trabajar con Eric Bretch, ex batería de D.R.I. Este proyecto no le satisface, y en febrero de 1986 se une a la banda canadiense de Slaughter, que por entonces estaba preparando su disco “Strappado”.
Desanimado, Chuck se dio cuenta que él quería seguir sus propias ideas, no las que le impusieran otros, por lo que vuelve a Florida y resucita a Death junto al joven batería Chris Reifert.

Esta vez grabarán en abril del 86 una maqueta de tres temas llamada “Mutilation”, con la que consiguen despertar el interés del mítico sello Combat Records, con quienes firman un contrato.
Con la colaboración del guitarrista John Hand (pero que no llegará a grabar nada), y bajo la producción de Randy Burns, mano a mano, y de una forma casi artesanal, graban en mayo de 1987 “Scream Bloody Gore”, una obra maestra que cambiaría por siempre los designios del Metal, y que rompe con todos los esquemas establecidos hasta el momento, creando un sonido propio al que se bautiza, en honor de esta banda precursora, Death Metal.
“Scream Bloody Gore” son diez temas absolutamente demoledores e intensos, con una temática sangrienta y satánica, entre los que destacan trallazos “Infernal Death”, “Zombie Ritual” o “Baptized In Blood”.

En posteriores reediciones de este clásico por derecho propio se incluyen dos temas inéditos, grabados en aquellas sesiones: “Beyond The Unholy Grave” y “Land Of No Return”.
Gracias a este trabajo, el nombre de Death empieza a hacerse conocido, por lo que debe salir por primera vez de gira. Chuck (apodado cariñosamente como “Evil” o “Chuck Evil”) decide buscar nuevos miembros para la banda, por lo que ficha a tres cuartas partes de una banda local llamada Massacre; su ex compañero Rick Rozz (guitarra), Terry Buttler (bajo) y Bill Andrews (batería).

Tras un pequeño tour por el sur de los EEUU, se meten en la primavera de 1988 en el Morrisound Studios para grabar su siguiente disco, bajo la producción de Dan Johnson y Scott Burns como ingeniero de sonido.

Este nuevo álbum, de 1988, se llamó “Leprosy”, símbolo de una clara evolución musical (y espiritual) de Chuck, que a posteriori ha quedado como el mejor disco de Death Metal de todos los tiempos, y el disco más representativo del sonido de esta gran grupo. No es para menos, reuniendo temazos como “Pull The Plug” (el gran himno de Death), “Born Dead” o “Left To Die”.
Mientras otras bandas se centraban en buscar la bestialidad en este género, Schuldiner logró crear una fórmula que combinaba el Thrash-Death más potente, con ritmos propios del Metal Progresivo, conjuntados con una técnica sobrehumana y pegadizos estribillos, obteniendo como resultado no solo un disco mágico, fresco y espontáneo como “Leprosy”, sino un sonido propio y brillante que les diferenciaba de todas las bandas de la época.
Queriéndose desmarcar, no solo de la temática del primer disco sino que de todas los grupos del Death Metal, dejan de lado la letrística sobre el satanismo y el gore para abrazar letras de un contenido inteligente, con especial interés por la crítica social y la tragedia humana. En cierta manera, podríamos considerar a “Leprosy” como un disco conceptual.
Tras una extensa gira por todo el mundo, en el que el nombre de Death, y muy especialmente el de Chuck Schuldiner, se empezaban a hacer conocidos, a mediados de 1990 regresan al estudio para registrar un nuevo disco.

Por entonces, Rick Rozz es expulsado, siendo sustituido por el gran James Murphy, un guitarra muy técnico que había pasado por Agent Steel y Hallows Eve, y posteriormente después de su andanza en Death, recalaría en otras destacadas bandas como Obituary, Testament o Malevolent Creation.
Esta formación será la que grabe “Spiritual Healing” (1990), en el que de nuevo queda patente la evolución de Schuldiner. Este disco supone adentrarse más profundamente en los campos que ya exploraron con “Leprosy”, acentuando mucho más el virtuosismo y enlazando otra vez las letras, todas ellas acerca de la decadencia de la humanidad. Destacan cortes como “Living Monstrosity”, “Altering The Future”, “Genetic Reconstruction”,…

Inician de nuevo una gira, caracterizada por los problemas internos de la banda, que culminarán con la insólita expulsión del mismo Chuck Schuldiner. De hecho, Andrews y Buttler liderarán la banda durante un tiempo, el suficiente para hacer un tour por Europa.

Sin su líder, Death no tenía sentido, por lo que de nuevo Chuck se hace con la banda y los expulsa a todos, reclutando a una formación de lujo en vistas de grabar un nuevo trabajo: Paul Masvidal (guitarra) y Sean Reinert (batería), ambos ex Cynic, y al magnífico bajista de Sadus, Steve Digiorgio.

Juntos, graban en 1991 una obra clave en el Metal de los años 90, “Human”, una autentica y arrogante demostración de fuerza, virtuosismo y pasión, que supone un nuevo paso en la evolución sónica de Death, con el que alcanzan su madurez en todos los aspectos.

“Human” reúne verdaderas maravillas como “Secret Face” (Schuldiner marcando un solo que pone los pelos de punta), “Flattening Of Emotions”, “Vacant Planets” o la grandísima “Suicide Machine”.
Con este trabajo, Death se convierten en la banda más destacada del género, más especialmente cuando el videoclip de “Lake Of Comprehension” empezó a ser pasado por la mismísima MTV.

Tras una exitosa gira, el grupo se da un descanso tras la edición de su primer recopilatorio, “Fate, The Best Of Death”, aparecido en 1992, y que compila los temas más emblemáticos de la banda.
A estas alturas, el Death Metal como género, alcanzaba plenamente su madurez con la consolidación de las grandes bandas del estilo, casi todas ellas provenientes de Florida, como Morbid Angel, Obituary, Deicide o Cannibal Corpse.
En 1993, Death se vuelven a reunir para preparar un nuevo disco; pese a que a Chuck le hubiera gustado mantener la misma formación, no pudo evitar que surgieran algunas desavenencias, por lo que Masvidal y Reinert abandonan el barco, siendo sustituidos por el guitarra Scott Carino y el grandísimo batería Gene Hoglan (ex Dark Angel). A las pocas semanas, Carino deja su puesto y es relevado por Andy LaRoque (King Diamond).

Esta nueva formación grabará en 1993 otra nueva obra maestra de Death, “Individual Throught Patterns”, un disco en el que ahondan mucho más en el Metal Progresivo, así como la consagración definitiva de Chuck Schuldiner a la guitarra, el virtuosismo hecho hombre, que pasa a convertirse en el mejor guitarrista que haya dado nunca el Metal Extremo, algo que cobra total sentido con la escucha de temas como “In Human Form”, “Trapped In A Corner” o “The Philosopher”.
Aquí, las letras de Chuck adquirían una dimensión filosófica, en la que se plantean temas como el abuso de poder, el individuo entre la sociedad,…

Death vivían el momento más dulce de su carrera, y aprovechan ese estado de inspiración para dar vida a un nuevo álbum, “Symbolic” (1995), un grandísimo trabajo que recibe grandísimas críticas en el mundo especializado, tales como: “Death imprimen tantas ideas en una sola canción como las que meten otros grupos del estilo en un disco entero”.
Para este nuevo álbum, Chuck solo mantiene en Death a Hoglan, incorporándose esta vez a Kelly Conlon (bajo) y Bobby Koelble (guitarra), con quienes emprende una nueva gira por todo el planeta.

Durante esta gira, Chuck solía cansarse de cantar de forma gutural; es así como en 1996, terminados sus compromisos profesionales, nace un nuevo proyecto dentro de esta mente inquieta, Control Denied, un grupo paralelo a Death, en el que ahondará en tendencias más melódicas; sus comentarios hablan por sí solos: “Quiero llevar el Metal tradicional a una dimensión futura”.
Para esta nueva aventura recluta a su ex compañero Steve Digiorgio (bajo), Richard Christy (batería), Shannon Hamn (guitarra), así como al vocalista Tim Aymar, con quienes grabaría bastante material en gran parte de 1997.

Pese a que aquel año se rumoreó la disolución definitiva de Death por la falta de interés y tiempo de su alma mater Chuck Schuldiner, el grupo vuelve a la carga con otro excelente disco, “The Sound Of Perseverance” (1998), grabado casi con la misma formación que la de Control Denied, a excepción del bajo, que aquí es Scott Clendenin, y la voz, que es, como no, la de Chuck. Destaca especialmente en “The Sound Of Perseverance”, la versión de Judas Priest “Painkiller”, absolutamente devastadora.

En mayo de 1999, precisamente el día en el que Chuck cumplía 32 años, le llegaba el resultado de unas pruebas médicas en las que le detectan un tumor cerebral: “Empecé a sentir un dolor en la parte superior del cuello y pensé que se trataba de un músculo tenso. Tras una sesión de rayos X me detectaron el tumor”.

Aquí empieza la lucha por la vida de Chuck Evil, que pese a las adversidades, batalló contra su enfermedad con uñas y dientes, y no perdió la sonrisa ni la esperanza, ni dejó de pronunciar su celebrada frase: “Let The Metal Flow” (“Dejad que el Metal siga su curso”).

Pese a estar inmerso en el tratamiento de la quimioterapia que combatía a su tumor, Schuldiner se vio con los suficientes ánimos para asistir a la presentación oficial del primer Cd de Control Denied, con el premonitorio título de “The Fragile Art Of Existence”, justo un mes después de que se le diagnosticara su enfermedad.
Pese su gran coraje y entrega, el tumor no remete, sigue ahí, por lo que para salvarle la vida debe pasar por una operación carísima, casi experimental.

Tras desembolsar más de 160000 $ (unos 177000 €, aproximadamente), Chuck es operado satisfactoriamente el 19 de enero del 2000 en el NYU Medical Center, de Nueva York.
Su familia, que permaneció en todo momento junto a él, cuenta que al poco de empezar a hablar, pidió que le trajesen una biografía de Iron Maiden.

A los dos meses, sale del hospital, y regresa a su Florida natal, donde vuelve a preparar nuevo material de Control Denied. Se ve tan animado que empieza a grabar el nuevo disco, que se iba a llamar “When Man And Machine Collide”, plástico que, por desgracia, sería inacabado. Por aquel entonces, a su ex compañero James Murphy se le detecta un tumor cerebral similar.
Cuando parecía que Chuck había vencido definitivamente al cáncer, en mayo del 2001 se hace público que al músico se le ha vuelto a propagar el tumor. Se dice que la causa determinante que explica esta recaída es la VCR (Vincecristina), una droga inocua que le fue subministrada a Chuck en la operación, y que una alta exposición a ella podían causar efectos nocivos.

Sin apenas dinero con el que seguir el tratamiento, Beth y Jane Schuldiner (hermana y madre de Chuck, respectivamente) emprenden una desenfrenada carrera para obtener fondos.
El sello Nuclear Blast edita dos Cd´s en directo de Death con los que recaudar más dinero para la causa: “Live In L.A. (Death & Raw) y el no oficial “Live In Eindhoven” (que también se editaría en DVD).


Incluso el propio vocalista de Testament, Chuck Billy, aquejado también de un tumor cerebral, comparte los beneficios del festival “Thrash Of The Titans”, en un conmovedor acto de solidaridad.
La carrera por salvar a Chuck Schuldiner continua; se organiza en Los Angeles una subasta de material donado por gente como Black Sabbath, Red Hot Chili Peppers o Slipknot, que tenía como misión seguir acumulando dinero para seguir con el tratamiento. Se celebrarían unas veinte subastas en todo el mundo con este mismo fin.
En octubre del 2001, Chuck emite su último comunicado oficial, en el que agradece todo lo que se ha hecho por él, y en el que asegura que se está recuperando.
Al poco tiempo, ingresa en el hospital a causa de una neumonía, hasta que el jueves 15 de diciembre, Charles “Chuck Evil” Schuldiner, de 33 años, a muere las 4 de la tarde en la cama en presencia de su familia.
La irreparable pérdida de un genio en la plenitud de su vida a la que la muerte cortó las alas no solo puso fin a una de las más bandas más excitantes e innovadoras, sino que también a una de las mentes musicales más creativas, visionarias e inquietas que haya dado el Metal en toda su historia.
Aunque Chuck “veía” que la vida se le estaba escapando, nunca se rindió ni perdió la esperanza. Pese a que su muerte terminó con su sufrimiento, no podemos evitarnos sentir tristeza al ver el vacío que ha dejado semejante maestro de las seis cuerdas.
Su legado musical nos acompañará por siempre, convirtiéndolo en inmortal en nuestros corazones.
Solo podemos decir: “Gracias amigo, descansa en paz”.


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